lunes, 1 de junio de 2020

Carolina Massola / Así como se inclina la mañana...
























Así como se inclina la mañana
como se inclina tu boca al desaguadero
son gestos invisibles         insobornables
siguen ahí existiendo día a día

no hay algo que los toque
no hay algo que rompa esa crueldad que los caracteriza
todo ese espanto  como es ajeno el cuerpo al dolor
y sin embargo le duele

hay una noche negra donde se hunde todo lo luminoso
allí conviven tus monstruos
el perfecto ejercicio de transformarlo todo en añicos
¿acaso no se hizo la arena para contener la fuerza del mar?

¿Cómo entonces se escapan así tus violentas criaturas?

La naturaleza es más inteligente, ya lo ves.
Así la mirada se cae para inventar cada vez
un nuevo horizonte.





Carolina Massola es poeta y traductora de francés. Nació y reside en la ciudad de Buenos Aires. Perfeccionó sus estudios de francés en la Universidad de París IV y cursó estudios de Letras en la Universidad Nacional de Buenos Aires. Algunos de sus poemas han sido publicados en la revista de poesía de Madrid El Alambique,  en la revista Prisma N°12 de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges y en la Revista de poesía francesa ARPA Nº115-116. Publicó Estado de gracia (Ediciones del Copista, colección Fénix, Córdoba 2009), La mansedumbre del pez (Zindo & Gafuri, CABA 2013) — ambos traducidos al francés por Yves Roullière — y Planetaria (Modesto Rimba, CABA 2016). Algunos de sus poemas fueron incluidos en la antología Arpegio (El Mono Armado, colección Rapsodia, Buenos Aires 2016). Trabaja en dos proyectos de traducción y en la corrección de su próximo libro de poesía Los ángeles del frío, a publicarse este año 2020 en Montevideo, en el sello Dios Dorado. Dirige los siguientes blogs: http://lacitedesmiroirs.blogspot.com.ar/ y http://esquirlassobreelpuente.blogspot.com.ar/
El presente poema es inédito.




lunes, 18 de mayo de 2020

Patricia Damiano / La especie






















Bajo apercibimiento de morir decapitado, convócame. Todo es atroz en el mundo de los insectos.

Vuelve al criterio único: salvar la especie.

El poema es eso, sobrevivir a toda costa. Somos el peor de los infiernos y decimos ser dichosos si el sol se alza, ineludible. Mira la lapicera deslizándose sobre el papel, ella es sierpe y perjura en la nieve.

Una noche barroca, las rodillas sobre el suelo, la inquietud de algunas danzas.

Ve por el borde hasta reconocerme. Allí me tuerzo, como una alimaña, en el estupor.

Sólo el candor te destruye al nacer, larva y placenta y túnica. Un secreto en ciernes.

Todo podría ser mentira.



Patricia Damiano (según ella misma acredita) nació en Buenos Aires y aún vive. Es poeta y promotora cultural. Sus blogs: Zoopat (https://patriciadamiano.blogspot.com/) y Calamo Currente (http://calamocurrent.blogspot.com/). Cofundadora de Biblioteca Ignoria (https://bibliotecaignoria.blogspot.com/). Cofundadora de Borges todo el año (https://borgestodoelanio.blogspot.com/). Cofundó y administra en Facebook los grupos Borges todo el año (https://www.facebook.com/groups/viaborges/) y 

Factor Serpiente (https://www.facebook.com/groups/factorserpiente/)

viernes, 8 de mayo de 2020

Alejandro Méndez / El ámbar y el humo




















El murmullo de las enfermeras
y el olor a desinfectante actualizan
la escena. Todo lo que tengo queda
reducido a una muda de ropa
en el bolso que hizo tu madre.

Preparo esta carta ahora que la cabeza
está nítida y la garganta indeleble.

Sin tiempo para pensar,
apenas en el aire notas rápidas.
Directo a las prioridades,
en los intervalos, cuando las puntadas
que bordan el vientre se dispersan.

Parecen escasas aquellas tardes
en el patio donde te sostenía al sol,
y lejanas las noches que leía
a la luz de una vela. Ahora pienso
en cómo desprenderme. La pregunta
es absurda frente al trabajo de la
naturaleza. Ella administra como
nadie el golpe de gracia y sus
derrames involuntarios.

Naciste bautizado por una apuesta
que perdí: un asado para toda la
familia por haber traído al mundo
a un varón. Te exhibí como el becerro
de oro frente a todos mis amigos.
No pude deshacer esa arcilla
por la que ahora imploro.

Carta que debiera ser un legado,
un proceso de selección minuciosa,
un reparto equilibrando la balanza
después de una corta vida;
pero la urgencia impone
—esta tarde de diciembre de 1966—
prescindir del inventario.

No habrá despedida.
Prefiero dejarte durmiendo
en el rincón frente a la ventana,
quizás con la esperanza
de alguna epifanía modesta.

Para desmentirla el ámbar y el humo
se depositarán como lluvia.
Algún día te cubrirán por completo.




Alejandro Méndez (1965) nació en Buenos Aires. Publicó los siguientes libros de poesía: Variaciones Goldberg (Ediciones del Dock. Buenos Aires, 2003); Medley (Suscripción. Larga distancia. Barcelona, 2003), Tsunami (Crunch!  editores. México, 2005). Chicos índigo (Bajo la luna. Buenos Aires, 2007). Cosmorama (Ediciones Liliputienses. Cáceres, 2013), Determinado Rumor (Buenos Aires, 2015 -2da edición, formato e-book-) y Pólder (Bajo la luna. Buenos Aires, 2014). Coordinó la primera curaduría autogestionada de poesía contemporánea argentina: laseleccionesafectivas.blogspot.com.ar. Es docente en la UNA, en la cátedra de Poesía a cargo de Alicia Genovese.


sábado, 2 de mayo de 2020

Cecilia Romana / Se hizo de noche...



























Se hizo de noche, bajó la temperatura
y recién ahora
vengo a entender que no volvés más.
No importa que digas
amo al barrio, es como mi casa, vos ya no volvés.

Ni a mí ni a nadie deberías explicárselo.
La vida es eso: alguien que llega,
después se va.

Solo que yo había guardado una esperanza,
algo chico, insignificante: esa primera imagen
tuya en el club entre tanta gente
y las dos rayas que se te hacían al costado
de la boca cuando sonreías.

A nadie más le importa, por eso, no le digas
a nadie que yo te quise
y mucho menos que alguna vez escribí sobre vos.

La vereda está toda amarilla de hojas.

Mi corazón también se está muriendo.





Cecilia Romana nació en Buenos Aires. Es escritora y licenciada en Artes y Ciencias del Teatro. Publicó ocho libros de poesía, entre ellos Aviso de obra, con el que obtuvo el Premio de Poesía Iberoamericana Sor Juana Inés de la Cruz 2006 (México, 2008) y No lo conozcas, Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 2006 (México, 2007), El libro de los celos, Segundo Premio Poesía Fondo Nacional de las Artes 2009 (Buenos Aires, 2010) y Los que fueron, Segundo Premio Poesía Fondo Nacional de las Artes 2011 (Buenos Aires, 2013). Asimismo es autora de cuatro volúmenes de relatos infanto-juveniles (Norma) y de libros escolares. Bajo su curadoría, el sello Sigamos Enamoradas (del que fue editora) publicó la serie de antologías de poesía argentina Hotel Quequén. Sus poemas han sido traducidos al francés, italiano, inglés, portugués y polaco y forman parte de antologías argentinas, latinoamericanas y estadounidenses. Colabora en las revistas Fénix (Córdoba), Espacio Murena y Hablar de Poesía (Buenos Aires), como así también en el diario El Litoral de Santa Fe.

sábado, 18 de abril de 2020

Daniel Chao / Pupa del tiempo







Larva afanosa es el tiempo
una dedicación tenaz la desliza
por tus hombros y a ciegas por la axila
mortaja en los hilados
de un capullo inminente
la pupa que opalina circunvala
aberración de este dejar
retazos dolidos, a medio comer
serosas palabras en lo verde, filtros acuosos
a contraluz, nervaduras raquíticas
como candelabros

por eso ahí va esa larva y reviste
tus hurtos, ambiciones
de cosa eterna y del instante
como un polen de luz, unas alas
las reviste, ahí va, con pericia de sastre
repasa estas líneas, palpa
les ciñe por el talle y las junturas
¿qué dirán así? ¿qué a la luz?
ahí va, entreabre las hebras bien tensas
¿qué dirán?
y las encera con su labio de gusano

y el silencioso encaje
revela en su tersura
que el tiempo es un reptar, un escurrirse
a estirón y arruga intercalados
y una detención tras el velamen
plegado en las filminas sedosas
últimos bordados que por un hilo
la boca de este gusano
sorbe o sopla en derredor
su estambre, beso silbado
adiós reticulado en justas medidas
para irte hacia dentro
al nudo corredizo palpitante
en la trama que habrá de vestirte
hasta nacer.





Daniel Chao (1988) es estudiante de la carrera de Filosofía en la UBA y docente en Avellaneda. 
Ha publicado la plaqueta de poemas Crónicas de Segundo Semestre (Larvas Marcianas, Sgo. del Estero, 2017) y ha participado en diversas antologías nacionales y latinoamericanas. Se dedica a la traducción de textos de griego antiguo y latín. Forma parte de la Comisión de Memoria del MoCaSE-VC.

martes, 7 de abril de 2020

Melisa Mauriño / Parada junto a las lilas acuáticas de Monet



























¿Y si creyéramos estar donde en realidad
no estamos todavía, si no fuera
un sueño hasta que el bullicio de los inquietos
en su ardiente vaivén nos despierta?

De repente, nada se nos parece tanto como el miedo
gran señor que nos bendice con su boca fría,
nos arrastramos cuerpo a tierra para que las balas
lluevan sobre nosotros sin arrojarnos fuera.

No llego a decirte nada, por mucho que hable.
Dejarse llevar no debería ser lo mismo que permanecer
idénticos, temerosos, pretéritos.

Contemplo un cuadro que consiste
en una pintura en blanco, con su marco blanco
sobre la pared blanca y justo enfrente estoy yo
parada sin un gesto más que el mismo corte
de mi silueta inmóvil sobre la obra.

Nos mezclamos así, sin habernos siquiera tocado.
Nos dejamos así: bellos y jóvenes
para siempre. 





Melisa Mauriño (Buenos Aires, 1985) es licenciada en psicología por la Universidad de Buenos Aires. Escribe poesía y narrativa. Publicó los poemarios La piel de la oruga (Viajero Insomne, 2016), La Dalia Negra y otros poemas criminales (Al Filo Ediciones, 2019) The Joke [la broma] a tribute to Joker (mardelobos, 2020), El vientre del lobo [un cuento oscuro] (Tanta Ceniza Editora, 2020). Publicó su primera novela Nínfula (mardelobos, 2019) -libro I de La Trilogía de lo perdido- de manera independiente y autogestiva.

Sitio web: https://licmelisamaurino.wixsite.com/expresionismolirico
Facebook: https://www.facebook.com/melmaurino/
Instagram: ninfula.mm

viernes, 3 de abril de 2020

Isaías Garde / en sueños

























hable de lo que
hable habla
de cosas que
caminan
en la
luz 
de la
noche

fuma tose y se
ríe tose y habla
de la 
luz 
de la
noche
fuma y se
ríe tose y
camina en
sueños

en mis
sueños
camina




Isaías Garde es un escritor argentino nacido en 1961. Ha publicado, entre otros, los libros de poesía Milonga inconclusa (Habitat 12, 2015) y Variaciones sobre un mundo cuadrado (Glifo, 2014). Actualmente trabaja en un volumen de traducciones de poesía norteamericana y en otra colección de poemas de inminente aparición, Máquinas del tiempo. Coordina talleres de creación literaria (ver http://isaiasgarde.blogspot.com.ar).

sábado, 20 de abril de 2019

Paula Novoa / Es verano...


foto: Carla González






















Es verano.
El calor afea todo,
el humo se concentra
en la ropa recién colgada,
la murga gotea su castigo chino.
Ellos creen en la felicidad.
En enero
nadie se detiene a enterrar
el cadáver de su perro
y las sobras de fin de año
son agrias.
No repiquetea la lluvia
en mi techo;
los gritos del vecino,
en cambio,
son claros.
Es verano.
Estás solo,
tu sudor te cubre,
hay una copa vacía
y un gato gris que también me extraña.
Hay un silencio.
Tus lentes como restos de comida en la mesa,
mi ausencia en el borde de los platos.
Nosotros
no creemos en la felicidad.





Paula Novoa nació en San Antonio de Padua en marzo de 1976. Es licenciada en Lengua y Literatura, docente en escuelas secundarias del oeste del GBA. Autora de los poemarios El año que fui homeless (Cave Librum, 2014), Hija de mala madre (Cave Librum, 2016) y El paso de la babosa, donde figura este poema (Cave Librum, 2018). Ha coordinado talleres literarios en defensa de la escuela pública en distintos contextos del partido de Moreno.

jueves, 11 de abril de 2019

Jorge Paolantonio / De la pesada carga

























...The heavy burden of the growing soul
Animula, T. S. Eliot



no puede abjurarse de las viejas máscaras
como quien vende un caballo cansado
no es castigo
sino carga pesada
que sacude huesos y destripa letargos
para señalarnos cómo amamos cuánto tanto

una tristeza sube a mi cuchara
me alimento de las hilachas de mi nombre
para que las almas aligeren
la llaga
de la perplejidad.




Jorge Paolantonio nació en San Fernando del Valle, Catamarca, en 1947. Estudió en la Escuela Superior de lenguas de la Universidad de Córdoba, en el Stockwell College de Kent y el la Universidad del Salvador. Ejerció la docencia universitaria. Reside en Buenos Aires.
A la fecha ha publicado dieciséis libros de poemas, seis novelas (dos de ellas también traducidas al inglés y al italiano) y cuatro volúmenes de dramaturgia que contienen dos piezas y diecisiete monólogos estrenados. Entre otros poemarios: Clave para abrir las pajareras (Ediciones de la Juglaría, Córdoba, 1973), A imagen y semejanza (Ed. Universidad Nacional de Catamarca, Catamarca, 1980) que obtuvo el premio CEPEM, Extraña manera de asomarse (Cuadernos de la sudestada, La Plata, 1989), Lengua devorada (Elefante en el bazar, 1994), Resplandor de los días inusados (Del Dock, Buenos Aires, 1994), Peso muerto (Mono Armado, Buenos Aires, 2008). Su último poemario es Tigre (Imaginante, Buenos Aires, 2016). El presente poema lo hemos copiado de la antología Cuatro poetas de Catamarca (Imaginante, Villa Sáenz Peña, 2014).

lunes, 1 de abril de 2019

Patricio Torne / Funámbulo































De tu corazón
al mío tendimos
la cuerda.
Tanto nos habíamos elevado
que el mundo todo
pasaba por debajo.
Fuimos los acróbatas más entusiastas
y arriesgados
de los que se tenga memoria.
Pero del uno al otro vértice
dejamos de balancearnos
y tensamos demasiado
lo que nos unía.
Cuando esa fuerza hizo
que la cuerda cediera
no habíamos aprendido,
todavía,
a caer dignamente.





Patricio Emilio Torne nació en 1956, en Helvecia, Santa Fe. Reside en Villa Mercedes, San Luis. Coordina talleres de escritura y el ciclo Pretexto. Publicó Órbitas de Endriago (Filofalsía, 1990), Helvecia y otros tópicos (Todos bailan, 1990), Donde muere la lógica (Último reino, 1992), Anacrónica (De la nada, 2000) Perros y más perros (Ed. Revistas callejeras, 2010) Materialismo dialéctico (Deacá, 2013), Capital simbólico (Gatogrillé, 2017) y Frenesí (La gran nilson, 2017) de donde copiamos este poema.

miércoles, 13 de marzo de 2019

Soledad Castresana / Interrupción involuntaria































He expulsado casi todos tus tejidos y tu sangre. 
Expulsar 
es la palabra que se usa en estos casos. 
Aunque yo prefiero decir que te ibas yendo.
Tendría que haber juntado esos restos tuyos, 
haberlos puesto en la tierra. En el jardín, 
con los huesos de los perros. Pero no: 
abrí la ducha y me quedé mirando 
los dibujos que hacías con el agua. 
No hay manera –te dije– de estar en este mundo 
sin algunas partes duras.






Soledad Castresana (La Pampa, 1979) publicó los libros de poemas Carneada (Córdoba, 2007), Selección natural (Santa Rosa, 2011) y Contra la locura (Quito, 2015). 
Hay textos suyos en diversas antologías de poesía argentina. Formó parte de la editorial de poesía Curandera. 
Además de haber vivido en La Pampa y en Buenos Aires, vivió en Bogotá, en Medellín y en Ciudad de México. Todos estos lugares alimentan su escritura. En breve, se muda a Bangkok.

jueves, 3 de enero de 2019

Flavio Crescenzi / That's all





















Eso es todo, dejemos que el piano hable en su lenguaje fílmico de jazz en blanco y negro, que la enfática astucia de la tarde le haga un orificio de más a toda noche (esas noches pesadas como barcos, esas noches de añil y dramatismo) y que el silencio se imponga altivo como un beso. Eso es todo, tu rostro de mar arrebatándome.


Flavio Crescenzi nació en Córdoba, Argentina, en 1971. Es docente de Lengua y literatura.  Publicó los poemarios Por todo sol la sed (Buenos Aires, 2000), La gratuidad de la amenaza (Buenos Aires, 2001), Íngrimo e insular (Buenos Aires, 2005) y La ciudad con Laura (Sediento, México, 2012), además de su ensayo Para leer al surrealismo (Quadrata / BNA 2014). Dirige una de las secciones de la revista Las nueve musas y publica el blog de cultura El escondrijo del amanuense. Este texto pertenece a Elucubraciones de un flâneur (Camelot América, Buenos Aires, 2018).

martes, 16 de octubre de 2018

Karina Lerman / Fronteras






























Ya no sé dar luz, 
dice la abuela
aprieta su pañuelo de canesú
se clausura en la noche
de pueblo sin motivo.

Sólo una vez pronuncia
y alcanza para cargar
el tiempo a su antojo.

No queremos ver sus formas de morir
merodeando la tristeza.

¿Qué es lo que dice sin poder?

Arrancamos de cuajo la prisa
antes que las aves
empiecen a caer del cielo
cuando mi abuela perdida
borre sus fronteras.




Karina Lerman es porteña, poeta, enseña hebreo y se ha licenciado en Psicología. Difunde poesía a través de su blog Las garzas poéticas y en su cuenta instagram @mil_k_estallidos. Este poema pertenece a su libro Las hijas de Lot (Griselda García Editora, 2018).

jueves, 30 de agosto de 2018

Gabriela Schuhmacher / Extensos óleos - 2






























Acaso algún día logre capturar un instante
en toda su violencia y toda su belleza
Francis Bacon


Desde el depósito, la cruz
en el dorso del cuadro, clava
la carne a la realidad: amantes
en la cama, bebedores en el bar,
luchadores revolcándose en la arena.
El control del propio cuerpo
es una ilusión y el jurado no ignora
el bello color de la carne mutilada, su
semejanza al cadáver. Digo estar
muerto por convención, antes de ser
descubierto en la faena. Que algún
hombre deje trazos en este muro
como el caracol su baba, y yo
con un chillido de mono, al límite
de la desaparición, proclame:
¡otro Bacon, otro Bacon!




Gabriela Schuhmacher nació en la ciudad de Santa Fe, Argentina. Publicó Cantos del norte (Editorial de l'aire, 2016), Puros e Impuros/Extensos Óleos (Ediciones del Dock, 2018) y Ahogada en otro Tíber (Editorial Ciudad Gótica, 2018). Obtuvo la beca a la creación  en letras del Fondo Nacional de las Artes (2017). Integra la antología Federal de Poesía Región Centro (CFI). Es gestora cultural. Autora y coordinadora del proyecto “La Poesía se mueve”. Diseña y dicta talleres interdisciplinarios de literatura y artes visuales.

domingo, 24 de junio de 2018

Gerardo Lewin / Sagesse





La impaciencia te delata y define.
Reloj, agenda y almanaque.
Los años pasan
y la sabiduría no aparece.

Mira tu rostro en el espejo y dime
si has comprendido algo
de todo cuanto ocupó tu mente
horas y días, la complicada danza del amor,
las palabras que arrojas a este verso
en el momento en el que crees entender.
¿Qué haces? Poco más que escribir
títulos en una página.

El momento en el que crees
decir la verdad, te golpeas 
contra el humo
y sueñas dolores inhallables.

Pasa una nube y hay en ella mil gotas,
una lluvia en la que aspiras reencarnar,
pasar por sobre ríos y montañas,
quedarte dormido en las alturas
—alma que vaga por lejanos países
sin más paisaje que esta música

en la que nada es cierto. Allí donde eras niño
y hubo grillos, la caricia del sol
y el discurrir leve de la arena,
los pasos del presente hieren
y las razones de la tierra
se clavan en tus plantas

y lo peor es
que estás obligado a sonreír
porque la alternativa fuera
saltar al mar de lo inexistente
y qué podrías decir en ese caso.

Porque has perdido el don
y te disfrazas, 
buscas que nadie se dé cuenta,
mueves los brazos,
finges vuelos,
gritas

y en el final presumes
que debes agregar unas palabras.

Otro error.